El sindicalismo socialista: unidad y autonomía, 1960-1988


La Fundación F. Largo Caballero lleva más de una década promoviendo la investigación del movimiento obrero gracias a un equipo coordinado por la profesora doctora Manuela Aroca. Además de recuperar y organizar archivos y colecciones documentales, emprendió un ambicioso programa de creación de un archivo oral a través de la recogida de más de un centenar de testimonios orales.

Se presenta ahora el libro de Aroca, El papel del sindicalismo en la Transición: la confluencia del sindicalismo socialista (Madrid, Cinca, 2017), que repasa el surgimiento, radicalización y confluencia de la Unión Sindical Obrera (USO), formada en su mayor parte con miembros de movimientos apostólicos como Juventud Obrera Cristiana (JOC) y Hermandades Obreras (HOAC), con UGT en 1977, aunque un sector autogestionario del sindicato se dirigió durante un tiempo hacia Comisiones Obreras en 1980.

Después de participar en el primigenio movimiento de las comisiones obreras, USO había participado en la Alianza Sindical Obrera en 1966, que dirigían socialistas disidentes con la dirección de Toulouse, para acercarse a UGT durante la década posterior hasta la legalidad en 1977 debido a la presión del sindicalismo europeo y la unidad de acción en las protestas obreras. En 1971, después de una escisión, USO asumió el socialismo autogestionario, promoviendo algunos de sus dirigentes, como Eugenio Royo y Enrique Barón, la operación Reconstrucción Socialista que terminó convergiendo en la Federación de Partidos Socialistas.

El libro reúne una síntesis sobre los orígenes de la primera USO con fragmentos de testimonios orales. La autora ha consultado los fondos de archivo disponibles en la fundación Largo Caballero, procedentes de Manuel Zufiaur y Dativo Escobar, con los preservados por USO hoy en día. Esta obra viene a completar las monografías de historia de UGT durante el franquismo y la democracia de Abdón Mateos y Rubén Vega, publicadas hace algunos años por la editorial Siglo XXI.

El sindicalismo político e ideológico de UGT tuvo que hacer frente a la generalización de la idea de autonomía sindical entre el movimiento obrero a la par que el PSOE perdía la mayoritaria cultura obrerista, con el ingreso de militantes de las nuevas clases medias. El desencuentro llevaría a la separación completa de las direcciones de partido y sindicato, al fin de la doble afiliación obligatoria socialista y a la protesta contra medidas de la acción de gobierno de las legislaturas socialistas en 1988 y 1992.