Idoia Mendia, en la fiesta de la República de la Agrupación Socialista de Barakaldo

  • Escrito por La Redacción - Agencias
  • Publicado en Panorama Euskadi

La Secretaria General del PSE-EE, Idoia Mendia / EFE La Secretaria General del PSE-EE, Idoia Mendia / EFE

Intervención de la Secretaria General del PSE-EE, Idoia Mendia, en la fiesta de la República de la Agrupación Socialista de Barakaldo

Arratsalde on guztioi. Y muchas gracias a la Agrupación Socialista de Barakaldo por invitarme a esta Fiesta de la República. La verdad es que para todos los progresistas de este país, el 14 de abril es una fecha cargada de simbolismo y emoción. Una fecha que nos traslada a una época de ilusión, de esperanza colectiva.

Una época convulsa, también. Que se vio truncada por un alzamiento fascista y por una dictadura terrible, que dejó las libertades en stand by durante nada menos que 40 años. Y los Socialistas formamos parte de aquel sueño truncado.

Los Socialistas somos hijos de aquella esperanza colectiva. Los fuimos en Euskadi, donde participamos en la construcción del autogobierno del 36, que constituyó Euskadi como comunidad política por primera vez en su historia. Y lo fuimos en el conjunto de España, como vanguardia de aquellos Gobierno de cambio y transformación social.

Hay un dicho en euskera: Izan zirelako, gara. Garelako izango dira Porque fueron, somos. Porque somos, serán. Y porque fueron (porque hubo una serie de hombres y mujeres que resistieron y mantuvieron firmes sus ideales y su compromiso político), después de la larga noche de la dictadura, volvimos a levantar este partido y este país, para ponerlo al servicio de la gente.

Lo recordábamos este pasado domingo en Donostia, con motivo del 40 aniversario del primero Congreso del PSE. Algunos de vosotros estuvisteis allí. Fue un acto de reencuentro. Un acto emotivo. En el que echamos la mirada atrás y recordamos el camino recorrido para llegar hasta aquí. Y en esa mirada atrás, aparecieron los momentos duros. Aparecieron los compañeros asesinados. Apareció la resistencia contra ETA.

Pero, sobre todo, apareció el compromiso del Partido Socialista con el desarrollo y el bienestar del país. Apareció nuestra apuesta por el autogobierno. Y el liderazgo de Ramón Rubial y Txiki Benegas en la aprobación de un Estatuto, con el que comenzaba la construcción de la Euskadi moderna, sobre el pacto entre distintos.

Aparecieron los Gobiernos de coalición de los 80 y 90 (con Ramón Jáuregui y Fernando Buesa, entre otros) en los que pusimos en marcha nuestros servicios públicos (Osakidetza, la Ertzaintza, ETB, la Escuela Pública Vasca…).

Apareció el Gobierno del Cambio de Patxi López: el que acabó con una década de frentismo de Ibarretxe y el que nos permitió conquistar la libertad. Y apareció, sobre todo, la mirada hacia el futuro. Hacia la Euskadi de las próximas décadas. Sí, porque estamos viviendo un momento histórico.

No por el desarme de ETA (que no deja de ser el acta de defunción de una organización que desapareció de nuestras vidas hace seis años ya). Sólo nos queda que desaparezca definitivamente y que ETA y la izquierda abertzale reconozcan lo injusto e inútil de tantos años de terrorismo.

Estamos viviendo un momento histórico, porque por primera vez tenemos en Euskadi un Gobierno pactado entre diferentes, ajeno a la amenaza terrorista, y que puede atender a las necesidades de un país plural. Nunca antes habíamos disfrutado de una oportunidad así.

Y esto es una ocasión que nos va a permitir abordar, con seguridad y sin distracciones, reformas profundas para hacer frente a los desafíos que plantea el nuevo siglo: la nueva economía, el sostenimiento de nuestro modelo de bienestar, la lucha contra las desigualdades, la globalización, el reto demográfico…

Y los Socialistas Vascos no vamos a desperdiciar esta oportunidad. Vamos a utilizar todos nuestros recursos, toda nuestra iniciativa política, para poner a Euskadi en lugar que se merece y avanzar en derechos y libertades para la ciudadanía. Ése es el reto que tenemos hoy. Ése es el papel de los Socialistas Vascos del siglo XXI. Diferente en las formas de hacer política, de relacionarse con la sociedad, al de hace 86 años, porque el propio mundo es diferente.

Pero igual en los valores que nos guían: la lucha por la igualdad, la solidaridad, la construcción de una sociedad más justa. Somos lo que somos, porque ellos fueron antes que nosotros. Y por eso, la importancia y el valor de este tipo de celebraciones. Eskerrik asko.